lunes, 14 de noviembre de 2011

historia gatuna, parte 3

bien, tras casi 5 o 6 meses sin poner nada (ni el propio user se acuerda) llega aqui la tercera parte de la historia que no tiene titulo e.eU y sin nombre para pj (ya llegara... pero ya os haceis a la idea, verdad?). bueh, quiero aclarar una cosa, las conversaciones que estan entre parentesis son maullidos, es la traduccion de lo que dicen -.-U


----------------------------------------------------------------------------------

Aun estaba esperando una oportunidad el felino para poder salir de aquella prisión, era complicado porque la puerta delantera no se solía abrir mucho, aunque no pasaba mucha gente por allí. Se tumbó, ya que no tenia otra cosa mejor que hacer salvo esperar a que se abriera.

Pasaron horas interminables para el, hasta que, por fin, escuchó el ruido más ansiado para el: la puerta empezó a abrirse. Al fin! Sin dudarlo, empezó a correr como alma que lleva el diablo, aunque patinó muchas veces debido al suelo, que estaba resbaladizo. Pero consiguió, aparte de mantener el equilibrio, salir por fin de su cautiverio. Al fin era libre! Tras unas horas que parecieron días, encontró la tan ansiada libertad… bueno, no todavía, quedaba un jardín por pasar. Pero si ha atravesado toda una casa casi sin iluminación, podrá pasar por aquí. Por suerte aun había sol en el cielo, pero tardó un poco en acostumbrarse a la iluminación solar.

Una vez que, por fin salió de los limites del hogar de aquella chica, que para el estaba loca de remate, comenzó a caminar por las calles de aquella zona. Esa zona parecía ser la denominada zona adinerada de la ciudad, ya que todos los hogares eran bastante grandes, algunos incluso tenían piscina. hijos de… fue lo que pensó el minino mientras lo veía. Estaba corrido por la envidia, ya que ellos disfrutaban de muchos lujos, y el tiene que sobrevivir a su manera. Pero de alguna forma, él se sentía orgulloso de cómo era.

puñetas… estaba bastante furioso, ya que se había perdido, y no sabia muy bien como regresar a su hogar. Y si fuera por el, regresaría a su forma humana, pero no podía, por una sencilla razón: ropa. No podía porque no tenia su ropa cerca, y no se iba a arriesgar a robarla, ya que podría ser una misión suicida. Así que, opto por una solución mas “practica”: se subió al techo de un coche cualquiera, y se dejo llevar. Tarde o temprano, llegaría a su destino, o eso esperaba.

Finalmente, tras muchas horas perdidas, y varios saltos de tejados de coches, logro llegar a su hogar. Aunque no era para nada acogedor el lugar, estaba completamente en una zona céntrica, pero no parecía muy acogedora, al menos para todas las personas. Rápidamente, buscó donde tenia escondida la ropa, con la esperanza que aun no se la hubieran quitado o robado. Por suerte, estaba aun ahí. Siendo bastante cuidadoso, y vigilando por si pasaba alguien, se transformó en su forma humana, aunque tuvo cuidado de tapar sus atributos delatores de un no humano: unas orejas blancas como su pelo, y su cola. Ni el mismo sabia el motivo de los colores diferentes, solo el sabe que estaba así y ya.

Mientras caminaba de vuelta a su hogar, varios gatos aparecieron en su camino, estos, al contrario que el, no podían tomar forma humana. Al verlo, maullaron.
- (valla, al fin volviste, si que te tomaste mucho tiempo esta vez)-dijo un gato con pelaje blanco.
- ¿Y desde cuando os interesa a vosotros el tiempo que este fuera? Si es que…-contesto el peli plateado.
- (ojala te hubieras quedado allí, estábamos mejor si ti)-dijo otro, de pelaje marrón, a lo que este le devolvió una mirada asesina.
- y tu mejor que te calles si no quieres recibir, y no tengo ningún problema en hacerlo-respondió este.
- (abusón…)

Tras unos minutos de charla gatuna, llegó a un bloque de pisos. Subió hasta la última planta, y tras andar unos pasos, entro en una puerta, que era su hogar. Estaba tal y como lo dejo antes de irse, casi todo desordenado. El neko-humano se llevo una mano a la cabeza, rascándosela.
- no si al final… en fin, ya lo hare mañana-acto seguido, se fue a su habitación, a dormir.

El minino durmió aproximadamente un día entero, y cuando se despertó, tenia leves mareos, posiblemente de tanto dormir. Ni siquiera se cambió de ropa para irse a dormir, sino que se acostó tal y como estaba. Cuando salió al fin a la sala principal, escucho unos ruidos, bastante débiles, que provenían del otro lado de la puerta de la calle. Por un momento, pensó que eran imaginaciones suyas, pero al ver que, finalmente eran reales, abrió la puerta de la calle, y al principio no vio nada, se creía que todo fue una broma. Malhumorado, casi cierra la puerta de golpe, hasta que sintió algo en su pierna, así que bajó la vista, y lo que vio no se lo esperaba.
- ¿un… gato…?-exclamó, bastante sorprendido. Era lo último que se esperaba ver, y apareció en plena mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario